El adiós anunciado

Radamel Falcao García, esperanza para la afición atlética tras la salida de Sergio Agüero, abandona el Atlético de Madrid tras llegar a un principio de acuerdo entre la entidad madrileña y la AS Mónaco. El club, recién ascendido a la primera división francesa, al mismo tiempo que adquirido por el magnate ruso Dmitry Rybolovlev, se asegura así la incorporación de una de los mayores figuras atacantes del mundo. El representante del colombiano, Jorge Mendes, se reunió con el multimillonario Rybolovlev tras haber pactado previamente la salida de Falcao con los dirigentes del Atlético de Madrid por 45 millones de euros. De este modo, cierra un ciclo de apenas dos temporadas en las que el colombiano se ha convertido en uno de los mayores ídolos de la hinchada colchonera.

La noticia, propiciada por la exclusiva del grupo de deportes de la Sexta, parecía carecer de las bases necesarias para ser entendida cómo veraz, sin embargo, los acontecimientos se han sucedido tal y cómo dicho medio vaticinó y la marcha de Falcao se evidenció el pasado domingo, en el Vicente Calderón, tras la finalización del encuentro entre el Atlético y el Mallorca, donde se presenció la despedida, entre lágrimas, del colombiano de la que ha sido su afición durante las dos últimas temporadas.

La carencia de estas bases viene referida a la poca notoriedad que el conjunto del Principado ostenta actualmente. Recién conquistada la Ligue 2, sin presencia en Europa la próxima temporada y sin un gran plantel, era poco probable que un jugador de la talla de Radamel abandonara una de las ligas más mediáticas del mundo. Si bien una salida del colombiano a una liga similar como podría ser la Premier, o incluso la Bundesliga, podría haber sido aceptada desde un inicio, la asociación a una competición menor como la francesa no preocupaba a los aficionados del Atlético.

Mucho se ha especulado sobre las razones o motivos por los que el delantero abandona el club de la ribera del Manzanares. En estas dos temporadas el jugador ha alcanzado la notoriedad requerida al juego y al nivel brindado de manera continuada en los encuentros disputados. No sólo ello, sino que los títulos han acompañado al éxito individual. Falcao ha conquistado una Europa League frente al Athletic de Bilbao, en cuya final anotó tres goles, una Supercopa de Europa frente al campeón de la Champions, el Chelsea de Di Matteo, anotando otro hat-trick y por último, la reciente Copa del Rey frente al Real Madrid de José Mourinho en la que asistió a Diego Costa en el gol del empate. Tres títulos que han colocado al Atlético en uno de los equipos más eficientes en cuanto a inversión y resultados hablamos, con tan sólo un  millón de euros destinados a fichajes desde la llegada de Diego Pablo Simeone.

Sin embargo, tan sólo han trascendido rumores en cuanto a los verdaderos motivos de la salida del delantero. Aspectos económicos, deportivos, incluso intereses particulares más allá de los del interesado, promovidos por posibles fondos de inversión contratados por el Atlético a la hora de su fichaje y un largo etcétera engrosan una lista de diversas posibilidades. En este caso, su salida nada tiene que ver con otras producidas con anterioridad, muestra de ello la respuesta que la afición está teniendo frente a la imagen de un hombre sereno, prudente y respetuoso en toda su estancia en el club, con una actitud intachable en cuanto a compromiso se refiere.

Un futuro incierto, que podría suponer su exilio del panorama internacional acarreando una pérdida de imagen y valor incalculable motivado por la poca rentabilidad de una liga con déficit de asistencia, ingresos y competitividad. Una salida motivada, quizá, por el interés económico, pero que podría suponer la decadencia de un jugador  que se encuentra en el mejor momento de su carrera. Si bien como jugador no lo merece, como persona en menor medida.

La cuenta atrás ya ha comenzado y será cuestión de tiempo el adiós definitivo e institucional a uno de los partícipes del exitoso plantel rojiblanco, héroe y artífice de los últimos títulos conquistados. Lo único seguro es que la relación establecida entre el Calderón y él será recordada durante muchos años, y quién sabe, si algún día volveremos a encontrarnos.

Tan sólo agradecer los momentos otorgados, los abrazos brindados y los aplausos merecidos. 

Radamel Falcao con Simeone

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