El colofón

La máxima competición del fútbol europeo se despidió el martes pasado del Vicente Calderón. El Atlético empató a cero en un encuentro que cierra la participación de la capital madrileña en esta competición. La vuelta de Torres a la que fuera su casa fue la mayor atracción para los más de cuarenta mil aficionados que se reunieron en el estadio del Manzanares.

El partido, desganado, hastiado, pesado y soporífero era el último de este año en el que el Atlético jugaría como local.  El equipo inglés, dirigido por Jose Mourinho, determinó un encuentro caracterizado por la dilación del juego y la actividad inoperante del Atlético de Madrid.

El juego prácticamente inexistente derivó en una imagen inmerecida para despedir a un equipo invicto en su domicilio, el único de la presente y actual competición. El plantel madrileño ha superado a equipos como Milan o Barcelona, en lo que se recordará como una de las mejores actuaciones del club rojiblanco, que ha conseguido cuarenta años después el pase a una semifinales de la Champions.

La táctica planeada por el técnico portugués se impuso sobre la perseverancia y el estado físico de los jugadores del Atlético. Mourinho dilapidó un encuentro que podría haber puesto el broche final a una gran actuación en Europa. Stamford Brigde decidirá un encuentro totalmente abierto, del que saldrá uno de los finalistas de la competición.

La última derrota de los blues frente al Sunderland (colista de la Premier) en su propia casa hacía que el equipo londinense perdiera la mayor parte de las probabilidades de ganar esta competición. La primera derrota de Mourinho como local, en su historia de ida y vuelta en el equipo de Londres, conlleva unas consecuencias que pueden afectar directamente al Atlético.

El técnico, ex del Benfica, Inter y Madrid, podría alinear en su próximo partido de liga a un conjunto de jugadores habituales en el banquillo. De este modo, los blues contarían con un equipo titular totalmente descansado para encarar la vuelta de estas semifinales.

Por su parte, el Atlético se enfrenta este domingo en Mestalla al Valencia. Los del Cholo afrontan una nueva final en su disputa particular por el título de Liga, por lo que el técnico argentino deberá deliberar y optimizar los recursos con los que cuenta para obtener los tres puntos.

Tres son los partidos, y nueve los puntos, que le quedan al Atleti para poder cantar el alirón en su estadio frente al Málaga. Además, el miércoles afronta la vuelta de las semifinales de la Champions en la que podría catalogarse como la mejor temporada del club madrileño en los últimos veinte años.

La masa social del Atlético se encuentra expectante. El cholismo se ha instaurado en los cimientos de la afición y el final a final, sustituyendo el anterior partido a partido, provoca que los ánimos se encuentren en pleno ascenso por los resultados obtenidos pero con la cautela suficiente que el técnico hace llegar a los seguidores rojiblancos. La pasada semana, Simeone advertía sobre el estado actual del equipo que, según afirmaba, ‘aún no ha conseguido nada’.

Y el técnico, aquel que ha conseguido tres títulos en dos temporadas finalizadas, tiene razón. El Atlético llega líder al último mes de la competición, con números de campeón y la moral por las nubles. Pero acusa el cansancio. La afición está exultante, animada y con ganas de reválida. La filosofía implantada por Diego Pablo impide celebrar aún nada, ejercicio interesante que debería servir de ejemplo. Pero es imposible no creer, no soñar. Es imposible que los atléticos dejemos pasar este momento dulce y disfrutemos de los resultados. Más después de tanto penar.

Los medios entenderán mayo como el mes en el que el Atlético afronta lo decisivo, el mes que puede cambiar todo. Pero estoy seguro de que los aficionados a este club, los seguidores del Atlético, han disfrutado de todas y cada una de las jornadas hasta hoy transcurridas. La afición ha tenido que disfrutar de esta temporada. Aún no hemos conseguido nada y hay probabilidades de no conseguirlo, pero la imbatibilidad en el Calderón, las semifinales de Copa y Champions, el derbi en el Bernabéu y goleadas como los siete goles al Getafe nunca desaparecerán de la memoria de todos aquellos que nos hemos acercado al Calderón esta temporada.

Muchos creerán que la moralidad es un principio de equipos humildes, de aquellos que no consiguen lograr los objetivos finales. El Atlético ha hecho una inversión realmente ínfima comparada con la de Real Madrid o Barcelona, y sus resultados son realmente espectaculares. Como siempre, no importa lo que el resto crea. Estoy convencido de que muchos de los atléticos creen ya que el Atlético de Madrid es el ganador moral de esta temporada, sin desprestigiar a todos los aspirantes a los títulos que en juego queda. Y, al fin y al cabo, la opinión de la afición es lo que cuenta.

Permitidme, esta vez, emitir un mensaje a todos los aficionados del Atlético de cara a la última etapa de esta temporada y frente a los intentos desestabilizadores de la prensa deportiva de este país:

Disfrutad del momento, no consuman lo que dicen los medios, creed y soñar.

El Atlético lo merece. 

Instantánea del mosaico desplegado frente al Chelsea | Club Atlético de Madrid
Instantánea del mosaico desplegado frente al Chelsea | Club Atlético de Madrid
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